Pedro: - Lara…
Lara: - hola lindo
Pedro: - me voy a trabajar – dijo dándose vuelta para irse-
Lara: - espera – lo agarra del brazo-
Pedro: - ¿que queres? – Dijo en tono de enojo-
Lara: - pedirte perdón
Sorpresa…
Pedro: - ¿Qué?
Lara: - lo que escuchaste… estuve mal, no te voy a buscar mas no te voy a joder mas
Pedro: - no se si creerte
Lara: - créeme, porque es la verdad
Pedro: - permitime dudar… pero bueno, si vos decís
Lara: - obvio, te dejo tranquilo Pepe – y sin decir mas la rubia se fue dejándolo totalmente atónito al morocho-
La mañana laboral transcurrió con total normalidad hasta que llegó la hora del almuerzo, el morocho estaba muy concentrado hasta que siente que abren la puerta, levantó la mirada y la vio ahí hermosa como siempre
Pedro: - ¿Qué haces acá amor?
Paula: - que… ¿no puedo venir a traerte el almuerzo?
Pedro: - obvio… pero con una condición
Paula: - ¿cual?
Pedro: - que almuerces conmigo
Paula: - eso no es una condición, con gusto almuerzo con vos amor.
Estaba entre la duda de cotarle o no lo de Lara, obviamente aunque le explicara la situación tal cual lo mismo se molestaría, la conocía demasiado y sabia lo celosa que era, pero mas allá de eso, no era una cuestión de celos, era una cuestión de que en cierta forma por culpa de Lara, Paula había quedado ciega en su momento y ella no sabía que seguía trabajando con la mujer que “le ocasionó” el accidente. Como el más cobarde decidió callar y no contarle nada a Paula, por ahora.
Paula: - Amor… ¿estas bien?
Y si… que conectados que estaban, como la amaba, era impresionante.
Pedro: - no gorda, estoy bien.
En ese momento tendría que haber aparecido Valeria Lynch cantando el tema “Mentira”
Paula: - ponele que te creo.
Pedro: - créeme amor…
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