jueves, 5 de enero de 2012

Capitulo 11.

Cuenta Pedro: Salí de la oficina a buscar a Pau, me sentía muy culpable con migo mismo, no podía parar de pensar en como se sentiría ella en este momento, estaba por cruzar la calle cuando veo a un montón de gente amontonada y a un auto parado en el medio, me acerqué a ver, por pura curiosidad, además supuse que había habido un accidente y quería saber si podía llegar a ayudar en algo, a medida que me iba acercando pude darme cuenta de que había una mujer tirada en el calle, pero al acercarme mas, mi mundo se vino abajo, la vi ahí tirada, toda ensangrentada, sola, nadie hacía nada, me acerqué corriendo y la tomé en mis brazos acariciándole la cabeza

Pedro: - Pau, Paula, por favor no me dejes- pronuncié llorando- te necesito con migo, por favor- dije y la abracé con todas mis fuerzas, mis ojos no paraban de expulsar lagrimas y la gente solo miraban la situación con cara de lastima y algunos hasta lloraban-

Pedro: - LLAMEN A UNA AMBULANCIA- dije gritando con desesperación, una mujer se acerco a mi y me dijo que ya habían llamado a una y que esta misma estaba en camino-
Me sentía impotente y desgarrado por dentro, el corazón me latía cada vez mas fuerte y mi cabeza iba a mil por hora, pensaba que la culpa era mía, que si no me hubiera enojado con Pau ella no habría ido a la oficina, o que si hubiera sido mas duro con Lara capaz que ni hubiera vivido lo que pasó después, todos esos pensamientos de culpabilidad me taladraban la cabeza, cuando el sonido de la cirena de la ambulancia se oía cada vez mas cerca, los médicos bajaron rápido de ella y me quitaron a Paula de los brazos, poniéndola sobre una camilla para después volver a subir a la ambulancia, no dudé ni un segundo y me subí a ella, quería acompañar a Paula, no quería dejarla ir sola, tenía que estar con ella…
Pasó una semana del accidente, nos habían dicho que Paula había entrado en coma y que no sabían cuando iba a despertar, la visitaba todos los días y siempre le llevaba flores, cada hora, cada minuto, cada segundo se me hacía eterno sin ella, y ahí fue cuando descubrí que mas allá del poco tiempo que había pasado desde que la conocí la amaba, la amaba como nunca amé a nadie en mi vida, la necesitaba, necesitaba que me sonría, que me mirara, que estuviera al lado mío, besándome, acariciándome…
Un día cuando volvía de la empresa me dispuse a pasar por el hospital donde se hallaba Pau para visitarla y llevarle flores, pasé por la florería donde iba siempre y le compré un ramo de rosas blancas, (esas fueron las primeras flores que le había regalado) y luego emprendí camino hacia el hospital, al entrar pregunté por ella en recepción y me dijeron que la habían derivado a la sala 241, y así fue que me dirigí hacia ella.
Al entrar la vi ahí, sola, postrada en una cama, totalmente inconsciente y con la cara toda amoretoneada e hinchada, era una imagen horrible, que me causaba muchísima tristeza, me acerque a ella y deje las flores en un jarrón que había en una mesita al lado de ella, me senté en una silla que se encontraba de un lado de la camilla y le tome la mano, apretándola bien fuerte, y dejando salir de mis ojos un par de lagrimas, al rato me dormí profundamente, estaba muy cansado, no había dormido en días, no se cuanto habré estado durmiendo pero a los pocos minutos y casi de la nada, comencé a oír una voz, esa voz que me resultaba tan conocida y tan dulce, la oí pronunciar mi nombre reiteradas veces y casi tartamudeando, al abrir mis ojos la vi a ella moviéndose y apretando fuertemente mi mano, no lo podía creer, se estaba despertando luego de 1 semana en coma, sin dudarlo llamé a los médicos y me volví a sentar al lado de ella, le decía que abriera los ojos, que yo estaba con ella, y cuando lo hizo miró para todos lados confundida, yo no entendía nada, me llamaba y yo le decía que estaba al lado de ella, me quiso mirar y al darse vuelta, comenzó a llorar, abría y cerraba los ojos fuertemente, y cada vez era peor, no entendía absolutamente nada hasta que escuché las palabras mas desgarradoras que jamás había oído, “no veo”, “estoy ciega”, “esta todo oscuro”

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