viernes, 13 de enero de 2012

Capitulo 17.

Cuenta Pedro: Luego de cenar, me dispuse a lavar los platos, al terminar me dirigí a la habitación y la encontré a Pau dándole la espalda a la puerta, no me resistí y comencé a besarla por el cuello, los hombros, recorriendo cada parte de sus espalda, un beso llevó a otro y terminamos entregándonos todo nuestro amor y toda la pasión que ambos teníamos acumulada, en ese momento el hecho de que Pau estuviera ciega no impedía nada, nos amábamos y eso era lo único que importaba.
Al otro día me desperté y la vi durmiendo encima de mi pecho, me transmitía una paz impresionante, sin dudas era perfecta, la contemplé durante unos 10 minutos, cuando sentí que se empezó a mover y poco a poco a abrir sus ojos

Paula: - Pedro ¿estas despierto?

Yo no le contesté solo la bese con muchísima pasión y ternura a la vez

Pedro: - buenos días hermosa

Paula: - mmm... buenos días- dijo acomodándose en mi pecho-  

Pedro: - ¿Cómo dormiste?

Paula: - al lado tuyo imposible dormir mal

Pedro: - y después soy yo el chamuyero

Paula: - jajajaja

Pedro: - ¿desayunamos?

Paula: - dale…

Pedro: - te ayudo – dije levantandome y tomándola de la mano para llevarla hasta el comedor-

Paula: - espera que me cambie

Pedro: - bueno, te espero mientras yo me cambio también

Paula tardó unos cuantos minutos en el baño, de a ratos se escuchaban golpes y Pedro preguntaba si estaba bien y ella le contestaba que si, pero obvio que al estar ciega no veía en que parte del baño se encontraba y golpeaba sin querer las paredes y tiraba algunas cosas, luego de arreglarse salió del baño y Pedro la ayudó a ir hacia la cocina

Pedro: - ¿Qué quiere desayunar mi amor?

Paula: - mmm… un café

Pedro: - concedido

Paula: - gracias…

Pedro: - ¿por hacerte un café?

Paula: - no… por estar al lado mío, por hacerme sentir que el hecho de que este ciega no es un impedimento para estar con el hombre que amo…

Pedro: - no tenes que agradecerme nada… te amo- dije acercándome y besándola- voy a preparar una sorpresa para el almuerzo 

Paula: - a ¿si?

Pedro: - si, te quiero sorprender

Paula: - miedo…

Pedro: - jajajaja que desconfiada

Paula: - no es desconfianza, confío en vos mas que en nadie

Pedro: - así tiene que ser

Le preparé un café a Paula y le hice unas tostadas, mientras ella desayunaba yo me fui a hablar a la habitación para que Paula no me escuche, de verdad quería sorprenderla

Pedro: - ¿hola?

Xxx: - ¡Pepe!

Pedro: - Nan, te tengo que pedir un favor

Hernán: - lo que quieras…

Pedro: - ¿me prestarías tu casa en la quinta para almorzar?

Hernán: - por supuesto, pero… ¿para que la necesitas?

Pedro: - voy a llevar a alguien

Hernán: - mmm… en que andarás que no me contaste nada

Pedro: - es una historia larga

Hernán: - quédate tranquilo que yo te la presto pero después nos debemos un café tenes que contarme muchas cositas

Pedro: - si, muchas- dije sonriendo-

Hernán: - bueno te dejo Pepe

Pedro: - dale, muchísimas gracias

Hernán: - de nada para eso están los amigos, nos vemos

Pedro: - ¡chau!

Al cortar la comunicación me dirigí de nuevo a la cocina y la encontré a Pau tirada en el piso

Pedro: - ¡Amor! ¿Qué te paso? – dije mientras corría a ayudarla-

Paula: - quise ir a dejar la taza para lavar y me caí, no pude levantar- dijo mientras comenzaba a llorar-

Pedro: - eu. Gorda calmate, ya esta- mientras le acariciaba la mejilla-

Paula: - es difícil todo esto

Pedro: - lo se, pero tenes que ser fuerte, vos podes, ya lo demostraste una vez cuando despertaste después de una semana en coma

Paula: - creo que tenes razón

Pedro: - si que la tengo… ahora anda a prepararte que tengo una sorpresa para vos

Paula: - ¿Qué sorpresa?

Pedro: - mmm… si te cuento deja de ser sorpresa

Paula: - jajajaja bueno me voy a cambiar, malo, me dejas con la intriga

Pedro: - jajajaja te amo- dije tomándole la cara con ambas manos y besándola fugazmente-

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