Cuenta Paula: Luego de que me retire de la oficina de Pedro, me dirigí a la mía y me puse a pensar en quien mas sino en el, en Pedro, no podía sacármelo de la cabeza, cuando me tomo del brazo y me atrajo hacia el sentí un escalofrío recorrer por mi cuerpo, era algo inexplicable, pero el es solo mi jefe y además una persona como el nunca se fijaría en alguien como yo… Pasaron las horas y yo ya me tenía que ir a mi casa, junte mis cosas y cerré la oficina pero antes de irme pase a despedirme de Pedro:
Paula: - Permiso
Pedro: - Pau, Pasa
Paula: - lo vine a saludar, ya me voy
Pedro: - bueno, muchísimas gracias por todo Pau
Paula: - y perdón, por lo del café
Pedro: - Pau, ya pasó ¿si?
Paula: - si… - Nos quedamos mirando a los ojos por unos segundos, esos segundos en los que queres que el tiempo se pare, esos segundos en los que sentí su mirada penetrante en mis ojos, esos segundos que como siempre tuve que interrumpir- Bueno me voy Pedro, gracias por todo.
Pedro se levanto de su escritorio y me dio un beso en la mejilla, el cual me dejo atónita y sin reacción por unos segundos.
Sin decir más me fui de su oficina y me dirigí a despedirme de Cecilia
Paula: - Chau Ceci, nos vemos mañana- le dije y le di un beso en el cachete, ella me sonrió y me dijo: - Chau Pau.
Cuando estaba por salir note que había una lluvia torrencial afuera y no me quedo otra que salir lo mismo, con mi bolso me tapaba la cabeza pero era inútil lo mismo me mojaba, corría y corría no había llegado muy lejos cuando siento que se me rompe el taco del zapato, no podía creer tener tanta mala suerte, me lo saque y me quede esperando debajo de un techo de un local de ropa. los minutos pasaban y la lluvia no cesaba estaba cansada y de mal humor, cuando siento que me tocan el hombro, me di vuelta y era nada mas ni nada menos que Pedro, mirándome tierno y al igual que yo estaba todo mojado
Pedro: - Pau, ¿que haces acá?
Paula: - se me rompió el taco del zapato y me vine a esperar a que pare un poco la lluvia
Pedro: - ¿queres que te lleve? Mi auto esta ahí – me dijo señalando un lujoso Audi, lo mire y otra vez me perdí en sus ojos, no me quedaba otra que aceptar-
Paula: - Bueno – dije, el me extendió su mano y yo la tomé, me ayudo a levantarme y nos dirigimos hacia su auto, el me abrió la puerta del lado del acompañante y yo me subí-
Pedro: - me hubieras pedido que te lleve – dijo mientras arrancaba el auto-
Paula: - no se me ocurrió
Pedro: - bueno sabe que las veces que lo necesites yo te puedo llevar
Paula: - muchas gracias
Pedro: - deja de agradecerme Pau
Paula: - Bueno…
Pedro: - ¿donde vivís? – me pregunto mirándome, le dije la dirección de casa y fuimos todo el viaje en silencio, yo miraba el trayecto apoyada en la ventanilla y en cada semáforo que parábamos sentía la constante mirada de Pedro
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